Hace cuatro años, la voz de los ciudadanos dijo bien alto y bien claro, que quería políticos que se dedicasen a trabajar, que no perdiesen ni un minuto en disputas infértiles, que no gobernaran como si el ayuntamiento fuera su cortijo y que se ajustarán al delicado momento económico que vivíamos. En Benicàssim, con el gobierno del PP, escuchamos este mandato y así lo hicimos.
Lo primero que hicimos fue bajarnos los sueldos a los concejales. En segundo lugar, emprendimos una cruzada contra la deuda municipal que el tripartito había dejado en1,5 millones de euros en facturas sin pagar. Ahora, el ayuntamiento paga en tiempo y forma. Y los 17 millones de euros de préstamos con los bancos, que en 2018 hemos conseguido dejar a cero, siendo el ayuntamiento más saneado de la provincia, sin duda.
A partir de ese momento, seguimos con la tercera premisa. Hacer más gestión que política. Poner por delante a Benicàssim de cualquier sigla o consigna partidista. La verdad es que este modelo no ha ido mal a la ciudad. Hemos conseguido debloquear Villa Elisa, que el tripartito dejó abandonada. Hemos logrado que la Diputación invirtiera en la rehabilitación del palacete y además, que la Generalitat pagase su deuda. Hemos conseguido adquirir y habilitar Villa Ana como Biblioteca del Mar y, hemos logrado los permisos necesarios para poner en marcha un tanatorio, que el anterior gobierno dejó sin función por la irregularidad de su construcción.
Por eso ahora, a cinco meses de elecciones, no estoy dispuesta a consentir que las batallas políticas detengan este momento de crecimiento que viva mi ciudad. Por eso abro a mano a la oposición para consensuar propuestas para la inversión y el avance de la ciudad, pero no consentiré que nadie paralice Benicàssim. Así que este año, hemos prorrogado los presupuestos y la actividad municipal no se detendrá ni un solo día. Así que hoy mismo se empieza a trabajar con proyectos impresdindibles para la ciudad como la prolongación de la CV-149, la urbanización del entorno del tanatorio, las obras de mejora en los tres centros escolares, la rotonda de la avenida Barcelona o la puesta en marcha del bus circular.
Quien quiera trabajar por los benicenses y por la ciudad, que sepa que 2019 ha empezado ya y que vamos a por todas, porque a Benicàssim no la para nadie.