Ayer mantuve una reunión con el director general de administraciones públicas y a la salida del encuentro, no sé bien por qué me vino a la cabeza el mito de Penélope. Pudiera ser por varios motivos.
Tal vez porque, después de que hace un año casi exacto, estuviéramos en ese mismo despacho y con los mismos temas de reivindicación para mi ciudad, no se ha adelantado nada: La obra del CEAM sigue sin licitarse por la conselleria de Mónica Oltra, que se suponía que venía a arreglar el mundo social. Después de que, la consellería de medio ambiente de Elena Cebriàn, siga sin definir el humedal del Quadro Santiago y deje a más de 800 vecinos de la zona con el agua al cuello cada vez que llueve, porque además nos ha negado la posibilidad de drenar la zona. La conselleria de obras públicas de Mª José Salvador, siga sin dar una solución técnica al encauzamiento del barranco de la Parreta y al desdoblamiento del Camí la Ratlla. Y que, el conseller de cultura, Vicent Marzá, haya incumplido reiteradamente sus palabras de pagar la deuda de Villa Elisa.
Esa misma foto fija es la que hoy tenemos, un año después y tantas reuniones con diferentes responsables de la Generalitat como meses en un año. Con lo cual, me da la impresión de que lo que tejemos desde el ayuntamiento por la mañana para construir un Benicàssim mejor para el futuro, lo deshacen por la noche en Valencia dando puntadas atrás.
O tal vez me acordé de Penélope, porque en la reunión le dije al director general que, no era mi estilo enarbolar pancartas, pero que si era preciso empezaba a hacerme una pancarta y camisetas y ponerme a la puerta del Palau. Y para eso haría falta tejer mucho, porque no seré la única benicense que acuda, ya que son muchos los ciudadanos cansados del ninguneo de Valencia con nuestra ciudad.
O tal vez me acordé de Penélope, porque, por enésima vez que le pedimos cita al Molt Honorable President, en lugar de venir él, nos remite a un subalterno. Lo cual, a pesar de la amabilidad del trato, me hace pensar de la lejanía del presidente con los problemas de los ciudadanos a pie de calle. Como aquel Odiseo que vuelve en la guerra de Troya y está más con el ojo vigilante que ninguno de sus socios le meta un caballo troyano dentro.
Lo cierto es que en estos asuntos han dado con un constante Penélope que no va a dejar de tejer por su gente y por su ciudad. Estoy harta de que a Benicàssim lo marginen desde la Generalitat. Harta pero no cansada, porque a partir de hoy mismo, mi requerimientos para que se agilicen los asuntos pendientes van a ser a diario y con el resultado de las reuniones, voy a informar directamente a los vecinos que deben saber cómo trabajan los que se supone que nos gobiernan desde la autonomía.