Son muchos los proyectos, ideas e ilusiones que cuando un polític@ presenta su cantidatura a una Alcaldía tiene entusiasmo por llevar a cabo. Pero ya entonces, y por experiencia, una tenia muy presente que estas ideas cuando se gobierna han de encauzarse dentro de una de las más estrictas normas: La realidad constreñida por el momento y el contexto económico.

Así lo hemos hecho en Benicàssim. Primero, sanear las cuentas y, después, inversiones útiles dirigidas directamente a mejorar la vida de los ciudadanos.

Pero también en estos tres años hemos sembrado ilusión y, a pesar de un contexto económico desfavorable, hemos puesto los condicionantes para revitalizar Benicassim, poniendo en marcha proyectos para que hoy sea todo un referente, con una oferta bien diversificada.

Para ello ha sido necesario contar con un gobierno sólido y una política realista, sin demagogias. Mientras otros, siguen anclados en el juego sucio de la política, en la descalificación y en la bronca permanente.

Hace sólo 3 años nadie podía imaginar tanta actividad en Benicassim y todo ello no es fruto de la casualidad, sino de una estabilidad política que será necesaria para encarar una próxima legislatura y que sólo garantiza el Partido Popular.

Desde el realismo, imaginemos el futuro.