Siempre cuento cuando me preguntan sobre mi experiencia al frente de la alcaldía que, es una satisfacción trabajar por mi gente y por mi pueblo. Y lo ratifico. Pero nunca solemos contar, quienes ostentamos estos cargos públicos, seamos del signo político que seamos, la otra cara de la responsabilidad política municipal. La cara triste y dolorosa que se vive cuando en tu municipio se produce un hecho de los que se insertan en las páginas de sucesos.
Hoy mismo hace un año que despedimos una vecina de Benicàssim que murió a manos de una vil agresión por parte de su pareja. Un caso de violencia de género que conmovió a la ciudad entera.
No pudimos salvar a Cristina, pero sí podemos pelear cada día con más fuerza y con más coraje contra la violencia contra las mujeres. Así lo hacemos ahora extensivo cada mes, recordando todas las herramientas y recursos que los cuerpos de seguridad, los servicios sanitarios, los servicios sociales y la justicia, desde todas las administraciones, ponen a disposición de las víctimas para que acudan, pidan ayuda y salgan del terror que supone la violencia de género.
Hace unos días, otro acto de violencia contra una mujer ha sido noticia. Una joven fue agredida sexualmente por una bestia, porque no se le puede dar el calificativo de hombre a quien hace algo así. Condenamos con firmeza este execrable hecho que no debe suceder ni aquí, ni en ningún otro sitio.
De nuevo, los recursos sociales y policiales se han puesto sobre el caso y esperamos que el agresor pague con creces su detestable acción.
En Benicàssim no aceptamos a quienes menosprecian a las mujeres y mucho menos a quienes utilizan la violencia para coartar su libertad.
Estos hechos lamentables no se pueden anticipar, porque bárbaros sin alma los hay. Pero la sociedad debe tomar parte en este asunto. No podemos mirar a otro lado y no advertir que algo sucede como si no fuera con nosotros. Como tampoco desde los partidos políticos se debe hacer campaña de estos lamentables sucesos, porque denota la escasa ética de quien utiliza el dolor para tratar de ganar adeptos. La violencia no entiende de colores políticos y azota a pueblos sin mirar quien gobierna allí.
Lo que tenemos que hacer es sumar para que no vuelva a suceder. Hace poco menos de seis mese declaramos a Benicàssim ciudad libre de violencia contra las mujeres. Realmente rechazamos y condenamos cualquier violencia y aquí no permitiremos que se dañe ni a una más.