Gobernar nunca es sencillo ni contenta a todos, pero quien ejerce la acción de gobierno ha de ser contundente con la solución de los problemas, porque los ciudadanos así lo exigimos.
Mientras los políticos del tripartito estaban en la oposición se hartaron de exigir a la Generalitat que actuara contra la plaga de mosquitos que azota nuestras tierras y que se ha agudizado con las altas temperaturas. Pero ahora, que tienen el mando del gobierno valenciano, de lo exigido ya ni se acuerdan y mucho menos tienen voluntad de actuar.
Tal vez porque esto del mosquito en el despacho con aire acondicionado, no debe picar. Pero en Benicàssim, mi ciudad, nos pica y mucho. No sólo por lo molestos que son, sino porque la presencia de mosquitos puede suponer una reducción muy importante del turismo que huya de esta plaga.
El ayuntamiento ya se ha puesto las pilas y, si de normal ya actuábamos durante todo el año; a partir de ahora lo haremos con más recursos puesto que hemos aumentado casi un 50% el presupuesto destinado a combatir al dichoso insecto.
La Diputación también ha arrimado el hombro y, no solo está coordinando la lucha contra el bichejo, sino que además ha destinado 400.000 euros para atacar el problema de raíz.
Pero si me preguntan por la Generalitat les diré que, entre que primero se quitan las pulgas (o mosquitos mejor) de encima; entre que piensan que se controlarán con depredadores naturales; y entre que sólo tienen dinero para hacer cursillos de sensibilización, les diré que al gobierno valenciano le importa un comino que nuestra riqueza turística esté en peligro y que nuestros ciudadanos molestos y en riesgo para su salud. Y es que en este tema, la Generalitat actúa como el dicho del amigo imprudente que con una piedra ha de matar el mosquito en tu frente.