Con los ojos como platos. Con esa perplejidad que se te queda cuando no puedes creerte lo que estás viendo. Así me he quedado yo con el primer avance de los presupuestos de la Generalitat para Benicàssim. Los que venían a salvar el mundo y a las personas, nos vuelven a dejar con una mano delante y otra detrás.
Fijados en negro sobre blanco en el presupuesto autonómico, en estos momentos, Ximo Puig y sus botánicos, nos destinan a los benicenses 115.000 euros. Es decir ni para pipas.
Les desgloso lo que nos toca para que hagan cuenta de la importancia que el asunto tiene para nuestro municipio que es uno de los destinos turísticos más importantes de la Comunidad Valenciana.
Nos disponen 75.000 euros para el encauzamiento del barranco de la Parreta. Una obra que, con datos de 2002, cuando se firmó su compromiso de construcción, ya valía entonces 3,2 millones de euros. Lo cual significa que, a fecha de 2018, que es cuando se deben ejecutar estos presupuestos, las migajas con las que nos obsequia el tripartito, nos van a servir para poner la valla informativa de la obra, como mucho.
El resto de lo que prevén para nuestro municipio son 40.000 euros para reparaciones en el Centro de la Bartola que, ya se agradecen después de que anuncien también, que la conselleria de la señora Oltra no va a pagar lo que debe desde hace años a los dependientes, ni ahora, ni en todo el año. Así que, aunque sea mantener las instalaciones de un centro social, parece lo mínimo que pueden hacer.
Ustedes se preguntarán, ¿dónde están todos los anuncios de respaldo al turismo de festivales?. Pues ni un céntimo hay en el presupuesto. Ustedes dirán, ¿dónde está todo el apoyo a delimitar el humedal del Cuadro de Santiago y poner en valor esa reserva natural? Pues nada, ni un céntimo. Olvido total. Y se cuestionarán, ¿se ha pagado toda la deuda de Villa Elisa? Pues no, tampoco.
Es decir, que, para que se hagan una idea, cobran más un par de asesores del President que todo lo que van a invertir en Benicàssim. Con esto, lo que tengo claro es que lo que piensan salvar son sus bolsillos, porque a los ciudadanos y a los proyectos de futuro de los municipios, bien poco destinan.