El compromiso de recuperar Villa Elisa y convertirla en un Centro sociocultural para Benicàssim sigue con pasos firmes y seguros. Después de diez años de travesía en un desierto de reivindicaciones, negativas, olvidos, abandonos, promesas incumplidas y falta de sensibilidad, ahora por fin, vemos recompensado todo el trabajo ejercido para desbloquear el proyecto.
La cronología demuestra que avanzamos sin descanso para conseguir nuestro objetivo, acabar el año próximo con la villa totalmente restaurada y preparada para hacer realidad el centro de actividades formativas, sociales, culturales y patrimoniales. Tras dos años reuniéndonos con el conseller Marzá y sin que sus promesas se plasmaran en realidades, el presidente de la Diputación, Javier Moliner, dio un paso al frente y en el mes de junio confirmó la implicación absoluta de la Diputación en el proyecto con un millón de euros para la financiación de la obra. Ese dinero, junto al millón y medio que aportará el Ayuntamiento, por fin hacían viable la rehabilitación.
Fue precisamente este golpe de timón el que hizo que, para tapar sus vergüenzas, la Generalitat, por fin, pagara la deuda que tenía con Benicàssim y Villa Elisa. Así, aunque aún no han liquidado la totalidad de lo adeudado, al menos, Benicàssim se ha visto resarcido del agravio de pasar diez años en el olvido.
En este tiempo, los servicios técnicos municipales han trabajado sin descanso, preparando el proyecto actualizado de finalización de obra, redactando y tramitando el concurso administrativo y gestionando todo un expediente, nada sencillo y más si tenemos en cuenta que queremos no perder ni un minuto más para que Villa Elisa sea una realidad.
Y lo hemos conseguido. Ayer firmamos el contrato de ejecución de obra, antes de finalizar diciembre, se firmará el acta de replanteo y pasadas las Navidades, se iniciarán las obras.
Casi parece un sueño hecho realidad. En diez meses, la rehabilitación de la villa estará acabada. El icono del inicio de nuestra historia como destino turístico volverá a lucir con esplendor en el paseo Pilar Coloma. Los benicenses nos tenemos que sentir orgullosos de esta obra. Por lo que representa: un pueblo que partiendo de la humildad que ofrece la tierra y el cultivo del moscatel, supo aprovechar la oportunidad de tener un bondadoso paisaje, al lado del mar que ha atraído durante más de un siglo a gentes de toda España y de todo el mundo. Una ciudad, ya ahora, que saca pecho por contar con un entorno inigualable para vivir, no solo en verano, sino todo el año.
Villa Elisa representa esa capacidad de superación, nuestro espíritu reivindicativo y nuestro empuje por conseguir un futuro más próspero y rico en cultura y en dinamismo económico y social. Villa Elisa es así, un éxito no solo del ayuntamiento sino de todos los vecinos y vecinas de Benicàssim.