El domingo Benicàssim celebró su Romería a Santa Àgueda y llenos de ilusión los benicenses cumplimos con una entrañable cita anual.

La no asistencia de los representantes de los grupos de la izquierda local a la misma, me trae a la memoria el debate que han generado en torno a la presencia, o no, de los politicos en estos actos. Les hablo de quienes opinan que, por el hecho de ser un cargo público, debo abstenerme a participar, por ejemplo, en la romeria de mi pueblo.

Creo que han perdido el norte quienes han puesto sobre el tapete político un tema com este, pues son muchas las manifestaciones culturales y tradiciones que tienen origen en valores religiosos en cada unos de los pueblos de nuestra provincia. Ya que querer vetar la asistencia de un representate, como tal, elegido democráticamente por sus vecinos /as, no deja de tener un poso de renuncia a la esencia de lo que conforma el amor a un pueblo y sus gentes.

Respeto a quienes voluntariamente deciden no participar de ellas pero sobre todo, pido respeto por las tradiciones que representan la esencia de un pueblo, las que debemos cuidar como hicimos este pasado domingo los benicenses, quienes lo abordaron desde la fe y quienes lo abordaron desde la tradición pero salvaguardando el valor más preciado de un pueblo: Su identidad y sus tradiciones.